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martes, 20 de enero de 2009

Desechos electrónicos

Cada día son más las maravillas y comodidades que nos ofrece la tecnología y sus impresionantes logros, que nos sorprenden con más adelantos y nos prometen todo tipo de soluciones milagrosas. Sin embargo, frecuentemente no vemos el otro lado e ignoramos las consecuencias negativas que puede traer tanto desarrollo.

Hoy nuestro planeta está en crisis ecológica por diversas razones y una de ellas está ligada a la tecnología, la basura electrónica, compuesta de la chatarra de aparatos eléctricos o electrónicos que caen en desuso como celulares, computadores, videojuegos o electrodomésticos. Este tipo de residuos son peligrosos contaminantes que dañan a quienes los manipulan, contaminan el medio ambiente y suponen un alto riesgo para la salud.

"Hay una crisis real en lo que se refiere a la basura electrónica", señala Jim Puckett de Bassil Action Network, un grupo con sede en Seattle (Estados Unidos), que debe su nombre a la Convención de Basilea, un tratado de las Naciones Unidas de 1998 que busca limitar el daño causado por los residuos electrónicos y al que se han suscrito todas las naciones, excepto Estados Unidos, que desecha cada año dos millones de toneladas de estos productos, entre ellos 50 millones de computadores y 130 millones de celulares.

Se cree que la basura electrónica es el desecho que más aumenta en el mundo desarrollado, debido a la reducción del costo de reemplazar computadores, teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos, y a la velocidad con que la tecnología se vuelve obsoleta. Esto significa que cada vez hay más desechos para eliminar y menos espacio para almacenarlos.

Tenga cuidado

¿Cuántos celulares sin uso hay en su casa? ¿Cuántos computadores obsoletos? ¿Cuántos aparatos electrónicos o electrodomésticos que ya no usa? Tenga cuidado, pues pueden ser un grave peligro.

En Colombia hace falta más conocimiento con respecto al manejo de este tipo de residuos, no obstante, el Ministerio del Medio Ambiente ya es consciente del problema y trabaja en conjunto con los fabricantes de productos electrónicos para prevenir este tipo de contaminación en nuestro país.

lunes, 12 de enero de 2009

¿Cuánto contamina "googlear"?

Realizar dos búsquedas en el sitio de internet Google "produce tanto dióxido de carbono (CO2) como calentar agua para preparar un café instantáneo", según asegura un investigador de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Haciéndose eco de la preocupación de los especialistas en ciencias ambientales por el impacto de las tecnologías de la información en el medio ambiente, Alex Wissner-Gross llevó a cabo un estudio sobre el impacto de "googlear" en la emisión de gases con efecto invernadero.

Wissner-Gross asegura en su estudio que una búsqueda estándar en Google produce 7 gramos de CO2.

En caso de que se hagan dos búsquedas, esa cantidad se multiplica por dos, lo que equivale a calentar agua para hacerse un café.

En cualquier caso, Google dijo en un comunicado que las cifras presentadas por Wissner-Gross no son correctas, ya que calculan que una búsqueda en su página produce tan sólo 0,2 gramos de CO2.


Combinación de factores

Mujer utilizando computador
Cada segundo que pasamos conectados a internet producimos 0,02 gramos de CO2.

El investigador de Harvard afirma que las emisiones de las búsquedas en Google provienen de la electricidad utilizada por el computador y de la energía que consumen los enormes bancos de datos que Google tiene alrededor del mundo.

Al famoso buscador se le conoce por la rapidez de sus resultados y, según Wissner-Gross, ello sólo es posible porque utiliza varios bancos de datos al mismo tiempo.

Según le dijo el investigador a la BBC, la combinación de clientes, redes, servidores y computadores personales hace que el consumo de energía sea muy elevado.

"Google no es peor que otros operadores de centros de datos. Si se quiere proporcionar resultados muy rápidos, va a hacer falta energía extra para conseguirlo", señaló Wissner-Gross.

En el tiempo que toma realizar una búsqueda en Google, su computador personal utilizará más energía que la que gastamos nosotros para darle una respuesta
Google

En un comunicado, Google afirmó que las cifras ofrecidas por Wissner-Gross "son demasiado elevadas".

"En el tiempo que toma realizar una búsqueda en Google, su computador personal utilizará más energía que la que gastamos nosotros para darle una respuesta", señaló la compañía.

Según los responsables de Google, una búsqueda estándar en su página se puede obtener en menos de 0,2 segundos y para ésta tan sólo se utilizan los servidores de la compañía durante unas milésimas de segundo.

Ello, según la compañía, equivale a un gasto de 0,0003 kWh de energía por cada búsqueda, lo que supone una emisión de 0,2 gramos de CO2.

"Hemos avanzado mucho en la reducción de la energía que utilizan nuestros centros de datos, y seguimos con nuestro compromiso de conseguir fuentes de energía limpias y asequibles", señaló Google.

Una investigación reciente llevada a cabo por la consultora Gartner señaló que el sector de las tecnologías de la información genera un 2% de las emisiones globales de CO2.

viernes, 31 de octubre de 2008

LA cuestión grave de las pilas

La gestión ambientalmente adecuada de las pilas comienza con la elección del producto que luego se convertirá en el residuo que deberemos desechar. Por ello es importante el papel del consumidor al momento de seleccionar la pila, con un papel preponderante, ya que determinará a mediano plazo la calidad de los productos ofrecidos en plaza.

Pilas, baterías y micropilas que a diario invaden nuestros hogares. Las radios, linternas, reloj, walkman, cámaras fotográficas, calculadoras, juguetes, computadoras son solo una pequeña muestra de una enorme lista de productos que emplean estas fuentes de energía, siendo la razón de su éxito comercial la autonomía de la red eléctrica, es decir ser un objeto portátil.

Actualmente no se conoce ningún estudio que evalúe el impacto al ambiente ocasionado por la utilización y manejo inadecuado de pilas y baterías en Argentina; se sabe que varios componentes usados en su fabricación son tóxicos y por tanto la contaminación ambiental y los riesgos de afectar la salud y los ecosistemas dependen de la forma, lugar y volumen en que se ha dispuesto o tratado este tipo de residuos.

El funcionamiento de las pilas se basa en un conjunto de reacciones químicas que proporcionan una cierta cantidad de electricidad, que si bien es pequeña, permite el funcionamiento de pequeños motores o dispositivos electrónicos. Pero esta ventaja favorable de la autonomía, se contrapone a los efectos negativos de los compuestos químicos empleados en la reacción donde se produce la electricidad, ya que en su mayoría son metales pesados, que liberados al ambiente producen serios problemas de contaminación.

Las pilas son arrojadas con el resto de la basura domiciliaria, siendo vertidas en basureros, ya sean a cielo abierto o a rellenos sanitarios y en otros casos a terrenos baldíos, acequias, caminos vecinales, causes de agua, entre otros. Para imaginar la magnitud de la contaminación de estas pilas, basta con saber que son las causantes del 93% del Mercurio en la basura domestica, así como del 47% del Zinc, del 48% del Cadmio, del 22% del Níquel, entre otros metales pesados.

Solo para poner un ejemplo veamos como afecta el mercurio, en alta exposición, a la salud de las personas:
• Aguda: Dermatitis, ulceraciones de conjuntiva y cornea (ceguera), en forma oral colapso del aparato digestivo mortal en horas, insuficiencia renal.

• Subagudas: Alucinaciones, diarreas, hemorragias, excitabilidad, las alteraciones por contacto vía oral, mientras que por contacto dérmico: trastornos mentales, insomnio, fenómenos vinculares periféricos, trastornos sensoriales en las extremidades, acrodia infantil (enfermedad rosa).

• Crónica: Todas las alteraciones más delirio y psicosis maníaco depresiva. En exposiciones continuas pero en bajas dosis, en forma crónica: debilidad, anorexia, pérdida de peso, insomnio, diarrea, pérdida de dientes, gingivitis (inflamación de encías), irritabilidad, temblores musculares suaves, y sacudidas repentinas, sialorrea (salivación profunda).

Estas pilas sufren la corrosión de sus carcazas afectadas internamente por sus componentes y externamente por la acción climática y por el proceso de fermentación de la basura, especialmente la materia orgánica, que al elevar su temperatura hasta los 70º C, actúa como un reactor de la contaminación.

Cuando se produce el derrame de los electrolitos internos de las pilas, arrastra los metales pesados. Estos metales fluyen por el suelo contaminando toda forma de vida (asimilación vegetal y animal).

El mecanismo de movilidad a través del suelo, se ve favorecido al estar los metales en su forma oxidada, estos los hace mucho más rápido en terrenos salinos o con PH muy ácido.

El núcleo de la problemática radica en la amplia variedad y tipos diferentes, lo que surge de la gran cantidad de sistemas químicos posibles. Esto resulta en una complicación para su gestión dado que sus formas de tratamiento y reciclado difieren, así como también su grado de toxicidad.

Una cuestión fundamental para el consumo de pilas y baterías es poder clasificarlas según su composición. De este modo podemos elegir aquellas que generan menor impacto ambiental una vez agotadas o que pueden ser recicladas.

Como primera clasificación de pilas y baterías podemos diferenciar las “pilas húmedas” (a base de plomo ácido y utilizadas por automóviles, motos, tractores, etc) y “pilas secas” (a base de carbón, cinc, litio, níquel metal hidruro, óxido de plata, alcalinas, etc).

Las pilas secas son las utilizadas por la mayor parte de los aparatos electrónicos domésticos y pueden clasificarse a su vez en:
1. Primarias: Son aquellas pilas comunes, generalmente cilíndricas, de carbón-zinc, litio y las alcalinas. Estas pilas no pueden ser recargadas, ya que se basan en sistemas electroquímicos irreversibles.

2. Secundarias: Pueden recargarse externamente dado que están basadas en sistemas reversibles. En la mayoría de los casos están compuestas por ácidos, álcalis, sales irritantes y metales.

La gestión ambientalmente adecuada de las pilas comienza con la elección del producto que luego se convertirá en el residuo que deberemos desechar. Por ello es importante el papel del consumidor al momento de seleccionar la pila, con un papel preponderante, ya que determinará a mediano plazo la calidad de los productos ofrecidos en plaza.

Se recomienda usar los artefactos eléctricos conectados a la red, ahora si su uso es inevitable, es conveniente comprar pilas recargables, de esa manera se produce una gran reducción en el volumen de residuos a desechar, puesto que cada vez que se recarga la pila se evita tirar a la basura una unidad.

Otra alternativa es optar por las pilas alcalinas con mínimo de mercurio y preferentemente opciones de las que se puede hacer uso.

También es recomendable usar calculadoras o aparatos a energía solar y no dejar las pilas al alcance de los niños. Pueden llevarlas a la boca y hacer una inconsciente ingesta de metales pesados con su consiguiente peligro para la salud.

El Estado debe intervenir urgentemente para definitivamente establecer los mecanismos que faciliten la recolección de las mismas en recipientes adecuados y adoptar las medidas para su reciclado y destino final ambientalmente seguro (relleno de seguridad para residuos peligrosos).

Este tema compromete por igual a fabricantes, técnicos y gobiernos, quienes deben desarrollar obligatoriamente y a la brevedad, métodos eficaces para la eliminación segura de las pilas y evitar así el impacto ambiental que producen sus componentes contaminantes, poniendo en práctica políticas ambientales que hagan de la calidad de vida no una declaración sino una realidad.

Fuente: ECOportal.net