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miércoles, 25 de febrero de 2009

Estocolmo, la capital verde del año 2010

Estocolmo y Hamburgo fueron declaradas como las primeras ganadoras del nuevo premio Capital Verde Europea. La capital sueca será la Capital Verde Europea en 2010, seguida por Hamburgo en 2011. Este nuevo galardón de la Comisión Europea tiene como objetivo animar a las ciudades a mejorar su calidad de vida urbana, teniendo sistemáticamente en cuenta el medio ambiente en sus planes de urbanismo.

"Con las medidas que han adoptado en materia de lucha contra la contaminación atmosférica, tráfico y niveles de congestión, emisiones de gases de efecto invernadero, residuos y gestión de las aguas residuales, Estocolmo y Hamburgo pueden servir de modelos para el resto de Europa", afirmó el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas.

Un total de 35 ciudades presentaron su candidatura para los premios correspondientes a 2010 y 2011, entre ellas Valencia, Vitoria, Zaragoza, Pamplona, Murcia y Sabadell. Pero ninguna localidad española pasó a la segunda ronda. Quedaron ocho finalistas: Ámsterdam, Bristol, Copenhague, Friburgo en Brisgau, Hamburgo, Münster, Oslo y Estocolmo. Todas las ciudades pueden volver a presentarse.


El jurado que selecciona a los ganadores está compuesto por representantes de la Comisión Europea, la Agencia Europea de Medio Ambiente, el Consejo Internacional para las Iniciativas Ambientales Locales (ICLEI), la Federación Europea para el Transporte y el Medio Ambiente (T&E), la Unión de Capitales de la Unión Europea y el Comité de las Regiones. El plazo de candidatura para el premio de 2012 se abrirá en septiembre de 2009.

De Estocolmo, el Ejecutivo comunitario destacó que se ha propuesto el objetivo ambicioso de ser una ciudad sin energías fósiles de aquí al año 2050. La ciudad dispone de un sistema de gestión integrada que garantiza que los temas ambientales se incluyan en el presupuesto, las operaciones de urbanismo y las actividades de información y control municipales.

Un 95% de la población aproximadamente vive a menos de 300 metros de zonas verdes que mejoran la calidad de vida local, con actividades de recreo, purificación del agua, reducción del ruido y una mejora de la biodiversidad y de la ecología. La ciudad ha sido digna de elogios por su amplio programa de mejoras en dichas zonas, incluida la creación de más playas aptas para el baño.

El sistema "integrado e innovador" de gestión de los residuos supone altos porcentajes de reciclado, especialmente de los residuos biodegradables, con sistemas subterráneos de vacío. Un "sistema vanguardista" de tasas por congestión ha reducido el uso del automóvil, incrementado el uso del transporte público y reducido las emisiones, y la ciudad puede enorgullecerse de haber reducido en un 25% las emisiones per cápita de CO2 desde 1990, con lo que las emisiones representan aproximadamente la mitad de la media nacional sueca.

Por lo que se refiere a Hamburgo, Bruselas subraya que es una ciudad que dedica a sus compromisos ambientales la financiación adecuada. La calidad del aire es muy buena, existen varios programas de concienciación y se han adoptado objetivos muy ambiciosos de protección del clima, como una reducción de las emisiones de CO2 del 40% de aquí al año 2020 y del 80% para el año 2050.

Las medidas adoptadas incluyen unos valores de referencia para calcular la rentabilidad de las medidas de ahorro energético en los edificios públicos, con programas de sustitución del alumbrado, las calderas y los sistemas de refrigeración. Se han sustituido más de 200.000 bombillas convencionales en más de 400 edificios públicos y, en los últimos años, se han invertido 18 millones de euros en sustituir más de 600 sistemas de calefacción por calderas de condensación modernas. Las emisiones de CO2 per cápita se han reducido en torno al 15 % en comparación con los valores de 1990, lo que representa un ahorro anual de energía de unos 46 000 MWh.

Casi un 100% de los ciudadanos de Hamburgo dispone de transporte público a menos de 300 metros. Existe asimismo una estructura sistemática de espacios verdes a los que los ciudadanos pueden acceder fácilmente.


Iniciativas como estas son las que deberían tomarse en todo el mundo, todo sirve para contrarrestar los efectos del Cambio Climático

lunes, 23 de febrero de 2009

Más ciclovias para Santiago el 2012

Santiago de Chile contará en 2012 con 690 kilómetros de ciclovías y doscientos estacionamientos para bicicletas, de acuerdo con un proyecto de las autoridades regionales y estatales.

La Intendencia (gobernación) de Santiago y los ministerios de Obras Públicas y de Vivienda invertirán 21.000 millones de pesos (33,8 millones de dólares) en el plan "Santiago en Bicicleta", informaron hoy a Efe fuentes oficiales.

El plan, que prevé la construcción de 550 kilómetros urbanos y 140 rurales, pretende fomentar el uso de la bicicleta en una urbe que, con 6,2 millones de habitantes, es la segunda ciudad más contaminada de Latinoamérica sólo por detrás de Ciudad de México.

Además, se instalarán nuevos aparcamientos de bicicletas en estaciones de metro para fomentar el uso combinado de ambos medios de locomoción después de que la difícil implementación del nuevo sistema de transporte "Transantiago", en 2007, llevara a muchos usuarios a buscar vías alternativas.

domingo, 9 de noviembre de 2008

El ambiente según Barack Obama

Barack Obama ha votado en el pasado a favor del carbón o en contra del Protocolo de Kioto. El demócrata considera que el medio ambiente es una oportunidad en la crisis económica. Ha prometido invertir 150.000 millones de dólares en el desarrollo de energías limpias. El nuevo presidente considera que EEUU debe liderar la lucha contra el cambio climático.

Barack Obama tuvo su primera incursión seria en el campo del medio ambiente en Nueva York nada más terminar sus estudios en Columbia University. Corría el año 1984 y el nuevo presidente de EEUU comenzó a trabajar en el New York Research Group como organizador de comunidades hablando con ciudadanos sobre salud y medio ambiente.

Un tiempo después, en 1997, ya como senador de Illinois, votó a favor de derivar dinero de los impuestos a un fondo para reabrir minas de carbón que habían sido cerradas. También se mostró en 1998 a favor de una legislación que rechazaba el Protocolo de Kioto. Y respaldó otros cambios para garantizar préstamos a nuevas plantas de carbón que carecían de tecnologías para limitar emisiones de gases de efecto invernadero o para ayudar a expandir plantas de carbón en 2002 y 2003. ¿Con cuál de los dos Obamas nos quedamos en medio ambiente? ¿Hasta qué punto irán los cambios más allá de las chapas?

Como indica la revista Plenty (una revista 'verde' de EEUU), en el 'historial ambiental' de Obama queda claro que en el pasado no ha tenido problemas en diluir el contenido de algunas legislaciones para llegar a acuerdos políticos, pero también que el nuevo presidente puede hacer mucho por el medio ambiente.

Ante todo, la entrada de Obama en la Casa Blanca ya es mucho, pues supone la salida del que durante ocho años ha sido el peor lastre en la lucha internacional contra el cambio climático y, en concreto, el Protocolo de Kioto que obliga a los países industrializados a recortar sus emisiones de efecto invernadero. Pero es que además, el discurso en materia de medio ambiente del nuevo presidente de EEUU cambia de forma sustancial con el de George W. Bush: Obama considera que existe una solución eficaz para los dos problemas más acuciantes, el cambio climático y la crisis energética, y está convencido de que se puede aumentar el desarrollo económico a la vez que se protege el medio ambiente, una posición que puede resultar clave en estos tiempos de crisis.

El plan energético de Obama y Biden

El plan New Energy for America (Energía Nueva para América) de Obama y Joe Biden pretende crear 5 millones de empleos nuevos en el campo de la energía limpia durante los próximos 10 años, invirtiendo 150.000 millones de dolares. ¿Cuáles son sus objetivos? Que el 10% de la electricidad provenga de fuentes renovables en el año 2012 y el 25% en 2025. Que un un millón de vehículos híbridos, fabricados en EEUU, estén en las carreteras en el año 2025. Que se desarrolle un programa de comercio de derechos de emisión que reduzca un 80% los gases de efecto invernadero en el año 2050. Pero, también, que se siga fomentando el uso del petróleo y el carbón.

Según su pagina web, Obama quiera recuperar el espíritu de la Clean Air Act, una política que desarrolla estándares para prevenir la contaminación del aire en EEUU. En 2005, Obama fue uno de los miembros del comité del Senado de Servicios Públicos y Medio Ambiente encargado de votar en el Clear Skies Act (Acta de Cielos Limpio) bajo la Administración de Bush. Esta era una votación contravertida dado que si bien se trataba de una política contra la contaminación, debilitaría los estándares de contaminantes del aire del Clean Air Act (Acto de Aire Limpio). Obama votó en contra y la legislación fracasó.

Uno de los grandes interrogantes está en saber cómo será la nueva política internacional de EEUU en la lucha contra el cambio climático. Obama ha asegurado que EEUU debe ser un líder contra el cambio climático en el mundo y por eso quiere reintegrarse en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y crear un foro de los países que más usan la energía en el mundo.

Si bien es verdad que en 1998 Obama dio su apoyo a una legislación que rechazaba el Protocolo de Kioto. Entre los años 2005 y 2007, también votó a favor de quitar subvenciones para la exploración de petróleo y gasóleo, de prohibir la perforación en busca de petróleo en Alaska, y de reducir el uso de petróleo un 40% para el año 2025, en lugar del 5%. En 2007, Barack Obama promovió una legislación para invertir en tecnología capaz de producir combustible líquido a partir del carbón. Pero más tarde, ese mismo año, tras la presión ejercida por el grupo MoveOn.org, Obama prometió que no apoyaría ninguna tecnología de este tipo salvo en el caso de que emita un 20% menos de CO2 que el combustible convencional.

Frente a la crisis, energías renovables y eficiencia

Por lo que ha dicho, Obama planea afrontar el cambio climático con la estimulación de la economía. Ha afirmado que invertirá en la investigación y la tecnología, creando trabajos y estableciendo estándares que permiten que el mercado sea mas innovador. Además de sus objetivos para que el 25 por ciento de la electricidad venga de fuentes renovables en el año 2025 y que en 2020 el 30 por ciento de la energía que use el Gobierno sea renovable, también se ha comprometido a desarrollar planes para asegurar que los edificios consuman energía en la manera mas eficiente, actualizando estándares para la construcción de edificios nuevos, de forma que en 2030 todas las nuevas construcciones sean neutras en carbono.

El nuevo inquilino de la Casa Blanca también tiene interés en reducir la contaminación por razones de salud publica. En 2005, Obama votó para incluir las fabricas que queman petróleo y gasolina en las regulaciones del mercurio de la Agencia de Protección del Medio Ambiente. Ha asegurado que la batalla contra la contaminación por mercurio, que aumenta el riesgo de sufrir problemas neurológicos a unos 630.000 bebés al año en EEUU, que empezó cuando era senador continuará durante su presidencia.

En el área del agua, Obama piensa endurecer los estándares de agua potable, regular las actividades relacionadas con el ganado y recuperar humedales. También quiere cerrar inmediatamente la salida del río Mississippi en el golfo y desarrollar proyectos en el oeste del país que está sufriendo mucho por la falta del agua. Su experiencia en esta área incluye promover un acuerdo para proteger y conservar el agua de los Grandes Lagos, lo cual fue aprobado unánimamente en el Senado.

Recientemente, el secretario general de los Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha pedido un Green New Deal (Nuevo Pacto Verde) que active la revolución verde que el mundo necesita. Se espera que el nuevo Gobierno de EE UU ponga en marcha un plan de estimulación de la economía, como hizo Franklin Roosevelt, pensando en las energías renovables y las posibilidades de un sector verde que puede crear nuevos tipos de empleo. Es verdad que Barack Obama no es ningún ecologista, sino un político con sus contradicciones. Y habrá que esperar a ver cómo se materializa este nuevo discurso ambiental de EEUU, pero el cambio abre de por sí grandes oportunidades.


Fuente: www.ecoportal.net

sábado, 8 de noviembre de 2008

Más verde es mejor!

Los espacios verdes, aunque sean pequeños, pueden contribuir a disminuir la brecha entre ricos y pobres, señalan investigadores de dos universidades escocesas.

Incluso, dicen los científicos, los parques chicos en el corazón de la ciudad pueden protegernos de enfermedades coronarias, porque contribuyen a reducir el estrés y a estimularnos a hacer ejercicio.

El estudio, publicado en la revista especializada The Lancet, comparó información sobre cientos de miles de muertes y las contrastó tomando en cuenta los espacios verdes que existían en diferentes zonas.

Los municipios deben incorporar más parques para mejorar el estado de salud de los habitantes de las ciudades, recomendó el informe.

En todo el Reino Unido hay desigualdades en términos de salud relacionadas con el nivel de ingresos y pobreza, categorías que se ven reflejadas en los distintos estilos de vida, en la dieta y -en algunos casos- en el acceso a la salud.

Esto significa que la gente que vive en zonas pobres es más proclive a estar menos saludable y morir -por ende- más temprano.

Sin embargo, los científicos descubrieron que vivir cerca de un parque o un bosque reduce estas diferencias, más allá de la clase social.

Cuando se analizaron los récords de más de 360.000 personas fallecidas entre 2001 y 2005, se hizo evidente que incluso los espacios verdes diminutos producían una diferencia considerable en cuanto al riesgo de sufrir enfermedades fatales.

Más verde

El cambio fue más marcado en el área de enfermedades coronarias, lo cual hace pensar que la presencia de espacios verdes actúa como estímulo para que la gente haga más ejercicio.

Las implicaciones de este estudio son claras, los entornos que promueven el bienestar pueden llegar a ser cruciales en la lucha por reducir las desigualdades
Estudio publicado en The Lancet
Además los científicos Richard Mithchell de la Universidad de Glasgow y Frank Popham de la Universidad de St. Andrews, añaden que otras investigaciones indicaron que el contacto con la naturaleza también ayuda a disminuir la presión arterial, y quizás contribuya a una recuperación más rápida después de una operación quirúrgica.

"Las implicaciones de este estudio son claras, los entornos que promueven el bienestar pueden llegar a ser cruciales en la lucha por reducir las desigualdades", dice el estudio.

Ambos investigadores urgieron a las autoridades a crear más espacios verdes para mejorar la salud y promover el bienestar de la población.