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miércoles, 29 de abril de 2009

Gripe porcina a grado 5 en escala de la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó hoy al nivel 5 (de 6) la amenaza de que la gripe porcina se convierta en una pandemia, advirtiendo que esta situación ahora es "inminente".

La directora general del organismo, Margaret Chan, explicó que esto significa que el mundo está ante un inminente riesgo por la propagación del virus H1N1 de gripe porcina.

"He decidido elevar el nivel de alerta de pandemia de influenza desde la fase 4 a la fase 5", declaró la doctora en una conferencia de prensa en la sede de la OMS.

Ante esta situación, la directora de la entidad llamó a todos los países a "activar inmediatamente sus planes de preparación para la pandemia".

La organización había convocado para hoy una reunión de urgencia con una quincena de expertos internacionales para estudiar la posibilidad de elevar el nivel de alerta a 5, la penúltima fase antes de la declaración de la pandemia mundial.
Según la entidad, el nivel de alerta cinco está caracterizado por "la propagación del virus de persona a persona al menos en dos países de una región de la OMS".

La decisión de activar el nivel 5 de alerta por la gripe porcina al de pandemia inminente significa que las acciones de los gobiernos deben pasar de la preparación a la acción a nivel global para intentar reducir el impacto en la sociedad.

Chan apeló además a todas las organizaciones internacionales, así como al Banco Mundial, a la industria farmacéutica y los centros de investigación, a preparar todas sus capacidades para evitar una pandemia.

Especialmente, formuló un llamado a aumentar la producción de antigripales y a tomar medidas preventivas adicionales en los sistemas de salud.

domingo, 12 de abril de 2009

Diabetes versus cerebro

Diabetes "resta poder al cerebro"

Prueba de sangre

La hipoglicemia es producida por bajos niveles de azúcar en la sangre.

El no controlar la diabetes tipo 2 podría tener un impacto a largo plazo sobre el cerebro, dice un estudio presentado en un conferencia sobre la enfermedad en el Reino Unido.

Las personas que tienen este desorden sufren de episodios de hipoglicemia, que ocurren cuando el azúcar en la sangre baja a niveles peligrosos.

Un equipo de científicos de la Universidad de Edimburgo descubrió que estos episodios pueden resultar en la mala memoria y en una reducción del poder cerebral.

El estudio se realizó a 1.066 pacientes con diabetes tipo 2 entre los 60 y 75 años de edad.

Los voluntarios completaron siete pruebas de habilidad mental que incluyeron memoria, lógica y concentración.

Las 113 personas que previamente habían experimentado episodios severos de hipoglicemia registraron resultados más bajos que el resto del grupo.

Su desempeño fue pobre en las pruebas generales de habilidad mental y vocabulario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 180 millones de personas en el mundo tienen diabetes, el 90% de estas de tipo 2.

La cifra de esta variante de la enfermedad, que por lo general se desarrolla a partir de los 40 años, va en alarmante aumento.

Posibles explicaciones

La jefe de la investigación, la doctora Jackie Price, dice que los resultados tienen varias explicaciones.

"Puede ser que la hipoglicemia conduce a la disminución cognitiva, o que la propia debilidad cognitiva hace más difícil que el paciente administre su diabetes, lo que a su vez genera más episodios de hipoglicemia", expresó.

"Una tercera explicación podría encontrarse en un tercer factor no identificado que causa tanto los episodios hipoglicémicos como la disminución cognitiva", concluyó la científica.

Por su parte, el doctor Iain Frame, director de investigaciones de la organización británica Diabetes UK, comentó: "Este estudio refuerza la evidencia anterior que señala que la diabetes mal controlada afecta el funcionamiento cerebral".

"Ya sabemos que la diabetes tipo 2 incrementa las probabilidades de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, que es un tipo de demencia, y este estudio añade otra pieza a un rompecabezas muy complejo", afirmó el Dr. Frame.

Ambos médicos coinciden en que se necesitarán más investigaciones antes de llegar a una conclusión firme.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Autismo / Diccionario de Enfermedades

Los expertos señalan que, en la última década, el diagnóstico del autismo se ha multiplicado por 6, aumentando el número de casos detectado en torno a un 500 por ciento. En concreto, señalan que en la actualidad más de 13.000 niños padecen esta enfermedad en nuestro país.




Se estima que en España más de 13.000 niños padecen actualmente autismo, una patología que ha sufrido un evidente incremento en su prevalencia en los últimos años en las sociedades occidentales.

Tanto es así, que algunos expertos han llegado a especular sobre la existencia de una posible “epidemia de autismo”, aunque la gran mayoría se decanta por pensar que esta proliferación de nuevos pacientes se debe, fundamentalmente, a un mejor conocimiento clínico de la enfermedad, al empleo de instrumentos diagnósticos más adecuados y a la realización de un buen diagnóstico diferencial con otras patologías del neurodesarrollo.

“Hemos detectado un aumento de casos cada año. En concreto, en nuestro hospital, hemos pasado de ver unos 10 pacientes por año en 1994, hasta alcanzar cifras de unos 60 casos por año en los años 2006 y 2007”, ha asegurado el doctor Juan José García Peñas, coordinador de la Sección de Neurología Pediátrica del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de Madrid, y miembro de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Así, se calcula que, en España, los Trastornos del Espectro Autista (TEA) afectan, al menos, a entre 1 y 2 casos por cada 1.000 niños. “Aunque algunos autores abogan por cifras muy superiores, rondando 1 caso por cada 500 niños; lo cierto es que, sea como fuere, hace 20 años la incidencia de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) oscilaba entre los 10 y 20 casos por cada 10.000 niños”, señala el doctor García Peñas.


Inicio temprano

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA), también conocidos como Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), incluyen a un grupo heterogéneo de procesos que tienen en común “la alteración de la interacción social recíproca, anomalías de los patrones de lenguaje verbal y no verbal, así como la existencia de un repertorio restringido de actividades e intereses”, explica el doctor. Uno de ellos y el más conocido y más grave es sin duda el autismo.

Se trata de un trastorno complejo del neurodesarrollo que aparece en los 3 primeros años de vida. Esta patología “se puede y se debe diagnosticar correctamente entre los 24-30 meses de vida; sin embargo, en muchos casos, el diagnóstico se hace mucho después, siendo el tiempo medio de retraso de diagnóstico de unos 2 años”, asegura el experto.

“La ausencia de contacto ojo a ojo a los 6 meses de edad, la falta de balbuceo a los 12 meses, la ausencia de gesticulación al año, la carencia de patrones de expresión verbal a los 18 meses, la ausencia de frases simples a los 2 años y la evidencia de una regresión en el lenguaje a cualquier edad, son signos de alarma que nos deben poner en guardia ante el desarrollo de un posible Trastorno del Espectro Autista”, añade el coordinador de la Sección de Neurología Pediátrica del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.

Y es que el autismo se caracteriza por un deterioro en las relaciones sociales, en la comunicación verbal y no verbal, problemas para procesar información proveniente de los sentidos, al igual que patrones de comportamiento repetitivos y estereotipados, con un repertorio restringido de actividades e intereses.


¿Hacia donde caminamos en investigación?

El autismo es un proceso cronificado y severo. Hasta un 50 por ciento de los casos hacen muy escasos progresos en su evolución natural. Incluso los autistas con más alto nivel de inteligencia no consiguen una adaptación social normal. “Sabemos que estos autistas de alto nivel cognitivo suelen obtener buenos resultados académicos en periodo escolar, con excelentes resultados en matemáticas y física; pero, posteriormente, declina dramáticamente su rendimiento. Además, si consiguen un trabajo, éste está claramente por debajo de sus auténticos conocimientos”, destaca el experto.

En la actualidad, la investigación de esta patología se centra en el campo de la genética con el fin de intentar definir distintos subgrupos de autismo en base a posibles correlaciones entre genotipo y fenotipo y poder así “conocer mejor la evolución natural de cada caso, establecer un mejor pronóstico y, quizás, en el futuro, orientar un tratamiento hacia determinadas dianas de transcripción celular y comunicación interneuronal”, señala el doctor García Peñas.

A este respecto, hace unos meses la revista 'Science' hizo públicos los resultados de una investigación llevada a cabo por un equipo internacional dirigido por investigadores del Hospital Infantil de Boston en Estados Unidos que ha identificado nuevas áreas genéticas que podrían contener genes que intervienen en el desarrollo del autismo.

El autismo suele producirse en familias aunque parece que supone también un componente ambiental. Así, los investigadores han identificado ya algunos de los genes asociados al autismo pero probablemente haya muchos más. Y aunque las mutaciones son raras por sí mismas, por lo que estos resultados no proporcionan una vía directa para detectar la enfermedad, el estudio representa el primer uso de una técnica genética que podría ayudar a los investigadores en un futuro a identificar los factores de riesgo del autismo.


Abordaje multidisciplinar

El autismo es un síndrome heterogéneo crónico y grave, con múltiples etiologías y hoy por hoy no existe cura, tan sólo tratamientos paliativos y sintomáticos. Su abordaje debe ser multidisciplinar e implicar no sólo al pediatra, sino también a maestros, psicólogos, psicopedagogos, neuropediatras, psiquiatras, especialistas del lenguaje y terapeutas ocupacionales. Además, “deber ser una terapia individualizada y basada en una educación especializada”, como destacan los expertos.

Para el doctor García Peñas, “resulta básico confeccionar un programa educacional y psicopedagógico para el niño autista con el fin de fomentar el desarrollo normal de la interacción social recíproca; promover las habilidades cognitivas, el lenguaje y la comunicación; facilitar el aprendizaje de las interacciones sociales; disminuir la rigidez y la estéreotipicidad de los comportamientos; eliminar las conductas de inadaptación; y aliviar la angustia, los sentimientos de culpa y las expectativas no realistas de los familiares”.

La terapia pueda llevarse a cabo en los llamados centros de trabajo para niños autistas, incluyendo, según el grado de afectación, aulas de hospital de día, centros de educación especial para autistas y centros escolares con aulas de integración o bien aulas específicas para Trastornos Generalizados del Desarrollo.

Resulta curioso pero parece demostrado que los niños autistas pueden beneficiarse del contacto con los animales. Así, se han hecho pruebas con caballos (hipoterapia) y con delfines (delfinoterapia) con el fin de mejorar la interacción social y los patrones posturales y de coordinación motriz de estos niños.

Asimismo, se han probado distintas pautas sintomáticas de tratamiento con fármacos que actúan fundamentalmente sobre las complicaciones del autismo, como los trastornos de conducta y las crisis epilépticas, pero no sobre el núcleo sintomático de la patología. “Éstos no son, ni llegarán a ser la panacea del tratamiento”, destaca García Peñas.


Eliminar barreras

Y en cuanto al conjunto de la sociedad, los representantes de la Asociación Española de Profesionales del Autismo AETAPI, que el pasado 2008 cumplió 25 años, apuntan como "desafío" para los próximos años el "eliminar las barreras" a las que se enfrentan los adultos autistas y hacer que pueden contar con "su propio proyecto de vida".

En concreto, tal y como destacan los expertos integrantes de esta organización, en los últimos 25 años ha cambiado mucho todo lo que se sabe del autismo, y ha dejado de ser un gran desconocido, peor todavía queda mucho por hacer.

Así, tal y como señaló durante la celebración de unos talleres sobre esta enfermedad el coordinador del grupo Trastornos del Especto Autista del Instituto de Salud Carlos III y asesor de la Asociación Guipuzcoana de Autismo, Joaquín Fuentes, los expertos en esta materia han pasado de "hablar de pacientes y luego de clientes, de ser personas que atienden a enfermos, a ser personas que apoyan a ciudadanos" que "tienen todos sus derechos" y que se les reconoce "un valor" en la sociedad.

A su juicio, ese cambio "es bueno para todos", no sólo a quienes padecen autismo, y en la sociedad del futuro éstos "deben tener todos los derechos que tienen el resto de personas y una calidad de vida que todos tienen". En este sentido, recalcó que muchas veces se olvida que "el autismo se hace mayor" y así las "principales barreras" para los afectados por esta discapacidad están "en el mundo de los adultos" y superarlas es el "desafío" de AETAPI.

Fuente: Saludalia