jueves, 15 de enero de 2009

Bajo los efectos de la luz ultravioleta...

Existe una fuente poderosa de energía dentro de un laboratorio en la Universidad de Alberta, Canadá. La energía es luz ultravioleta. Kurt Konhauser, profesor de ciencias atmosféricas y terrestres está utilizando esa luz para recrear la antigua atmósfera de la Tierra dentro de una caja del tamaño aproximado de un lavaplatos. La investigación tiene por objetivo averiguar cómo pudo la vida evolucionar en presencia de la radiación ultravioleta.


Tres años atrás, Konhauser y Stephan Lalonde transformaron la caja de luz de una incubadora estándar en la máquina actual, que recrea la feroz incidencia de radiación ultravioleta en una época de nuestro planeta que Lalonde define como aterradora. "No había oxígeno en el planeta, así que no había capa de ozono, o sea, nada para filtrar la radiación ultravioleta del Sol. Es difícil de imaginar que algo sobreviviera, pero sabemos que lo hizo".

La caja de luz es única, y colocar toda esa luz en una caja fue una experiencia educativa en muchos aspectos. Los investigadores comprobaron que la luz ultravioleta es capaz de corroer las paredes interiores de acero inoxidable de la caja. "Hemos tenido que reemplazar las bisagras y el mango de la puerta porque el metal se deterioró en presencia de esta luz", explica Lalonde.

Los efectos de esos rayos ultravioleta son inimaginables en la actualidad, pero un investigador que ha trabajado con Konhauser y Lalonde comprobó, sin proponérselo, en sí mismo, cómo incidían los rayos solares en la Tierra de hace tres mil millones de años. Al abrir la cámara para hacer un ajuste rápido, sin tomar las debidas precauciones, sufrió en menos de 20 segundos una quemadura comparable a la de una jornada tomando el sol sin usar crema protectora.

La investigación se centra en averiguar cómo las bacterias en un frasco de agua resisten una exposición tan severa a la luz ultravioleta. Konhauser y Lalonde confían en que, cambiando una y otra vez la composición de la "sopa química" del agua, un día sobrevivirán las bacterias del frasco. Konhauser dice que ese será un gran momento. "Eso nos puede llevar al momento en que el primer plancton sobrevivió en la superficie del océano".

De su trabajo anterior que involucró al hierro y a bacterias, Konhauser tiene una idea de qué podría haber ocurrido. Teniendo en cuenta que había abundante hierro y silicio en los antiguos océanos de la Tierra, los microorganismos pudieron desarrollar cierta "crema protectora", una sustancia residual que las cubría y que filtraba los rayos ultravioleta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que genial, es fascinate que se hallan resistido semejantes condiciones, pero como sabemos las bacterias siempre salen con cada sorpresa